Una de las pocas personas que ha logrado unir lo racional y lo emocional en mi vida es María Elena Walsh. Será porque desde chiquito a su música y a su letra la escuché, la jugué, la bailé, la canté.
Por eso, tal vez, de grande, puedo expresar mis necesidades acudiendo a sus palabras y a sus sonidos. En mi otro blog, dos veces pude expresar sentimientos y sensaciones muy genuinas que poseo como educador y lo hice de su mano: pueden ver en www.homoeducator.blogspot.com los post del 9 de octubre y del 20 de noviembre del 2010.
También escribí en ese blog acerca de lo novedoso y contundente que he descubierto al término "riente" acuñado por Leopoldo Marechal en Adán Buenosayres. Hoy, intentaré estar "riente" como ejercicio de agradecimiento a todo lo que María Elena Walsh nos ha regalado.
Es maravilloso poder recordar al niño que fuimos/somos, niño que bajo la mirada, el sonido y las letras de María Elena Walsh, vivió con mayor alegría e intensidad.
Gracias a esa vivencia infantil, creo que hoy tengo la libertad de poder decir, quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar, que es el mejor.
Gracias María Elena por tanto.
Un abrazo
Mauricio